Según la ONU, en el mundo se pierden 23 hectáreas cultivables por minuto, debido al efecto del aumento de las temperaturas, la erosión, eventos extremos de sequías e inundaciones, además de nuevas plagas cada vez más resistentes.
Este es un problema que afecta directamente a toda la industria alimentaria que se ve desafiada a producir alimentos para una población en constante crecimiento, en una menor área del suelo cultivable. ¿Qué podemos hacer frente a esto?
En Nestlé Chile creemos que en el poder de la colaboración y es por eso que nos hemos vinculado con expertos, como el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) para trabajar juntos en acciones que permitan aumentar las capacidades de innovación y adaptación a la producción de alimentos, con proyectos que buscan reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, mejor salud y fertilidad del suelo y hacer más resiliente la producción de materias primas del país.
Dicho trabajo, bajo el concepto de agricultura regenerativa, se inició en 2021, con la entrega de apoyo y asesoría técnica a productores de leche fresca del sur para la incorporación de estas prácticas en sus predios, con un modelo que incluye la entrega de recursos y acceso a fondos concursables para su implementación.
Esta alianza entre Nestlé e INIA ha permitido que, a la fecha, dos fundos, hayan iniciado su transición para convertirse en “Granjas Cero Emisión Neta” o carbono neutrales.
Visto todo lo anterior, es evidente que la transición hacia un modelo regenerativo requiere los pies en la tierra, porque regenerar significa transformar las prácticas del agro para integrar otras nuevas, que en el caso de la producción de leche fresca, se reflejan en tareas como el manejo del rebaño, regeneración de praderas y uso de tecnologías para optimizar el uso de los recursos.
De igual modo se ha avanzado en la aplicación de técnicas de fertilización del suelo usando purines, que es una forma de integrar residuos de la lechería al campo para que esos nutrientes regresen al suelo como abono.
Pero esta alianza con INIA no se circunscribe solo a los productores de lácteos. En 2023 la compañía inició un piloto que se desarrolla en predios de agricultores en las regiones de Maule, Ñuble y La Araucanía, orientado a integrar prácticas regenerativas en cultivos de cereales, avena y cebada. Lo anterior resulta relevante, considerando que cerca del 75% de todo el trigo que consume Chile se siembra en esta zona del país.